22 de octubre de 2007

Querido Diario: Tiempo...[Día 68]

A veces me tachan de fría y calculadora, hay quien dice que tengo el corazón guardado en una cajita y que para llegar alli hay que batallar con dragones, que el fuego en mi se apagó y que tengo una vida que se reduce a la precisión.
Pero para mi no es fácil ahogarme en mis propias lágrimas, sentirme más perdida que mi misma mirada, caer en un vacío que nunca deja de profundizarse, sentirme muda ante la adverdsidad. Yo, que me muero en mi propia oscuridad, esa que he creado a causa de todas las puñaladas que me dieron durante un cierto tiempo, o quizás, que me di yo misma sin dejar de infravalorarte. Puñaladas, inolvidables y que todavía me desangran. Y entonces siento miedo, tanto que no puedo parar de temblar. Tiemblo y me impide pensar, inmovilizada no puedo articular palabras de ayuda, ni si quiera tengo la posibilidad de alzar mis brazos para coger la cuerda y subir por ella hasta llegar a la luz del final del pozo en el que me encontré.
Yo y mi yo, todo milimetrado, cada segundo de mi vida, cada meta por conseguir, cada sueño por alcanzar, todo. Supe que estudiaría, sé en que trabajaré, en que gastaré mis tiempos libres. Siempre supe en qué ciudad terminaría viviendo, con quién viviría. Siempre he querido conocer mundo, viajar y disfrutar de los sabores de nuevas culturas, vivir la misma estación durante los tresciento sesenta y cinco días que completan un año. Sé lo que quiero tener y lo que no estoy dispuesta a aceptar...
Por eso, también sé que no quiero aferrarme a nadie, no quiero enamorarme, no quiero tener que depender de "mi otro yo", de sus besos, no quiero bajarme en aquella estación y dejar que el tren parta sin mí. No quiero que nadie me haga replantearme mi futuro...
Y yo que lo tengo todo milimetrado y perfectamente calculado...me he dejado llevar por la deriva, me he perdido entre las nubes de tu pelo y todo aquello que tenia milimetrado se ha quedado en aquel tren y yo en aquella estación, todo por ti, porque tú, rompes los esquemas de mi vida, desbordas de su cauce todas mis decisiones, desencajas cada pieza que coloqué en el puzzle de mi destino... Yo ya no sé quién soy

13 de octubre de 2007

Querido Diario: Vuelves...[Día 67]

Ya no sé, mi pluma ya no vuela,es lenta para escribirte versos de lejanía y se vuelven torpes mis versos porque tú ya no estás conmigo.Se vuelve torpe mi conciencia y dejada en el abandono acompaña a mi memoria, ya no te recuerdo como antes, no estás tan presente aquí.
La injusticia del recuerdo perdido se hace latente contigo, ahora que ya no estás en mi vida, ha dejado de girar mi noria particular y la venda de estos ojos ha caido.

Pero es mi subconsciente el que no me perdona que todas las canciones, todas las que poseo, cada una de ellas sea una historia contigo, un baile, un beso, una caricia, no, jamás te podré olvidar, mientras exista una melodía, existirás en mi. Porque ahora encuentro motivos para seguir escribiendo versos torpes sin melodía en con cualquier excusa, "en la lluvia, los papeles de las aceras, los arboles sin hojas, los niños que gritan como locos en cualquier parque, la noticia de la contraportada del periodico de hoy, la disputa de ayer de los vecinos del tercero, los caramelos de fresa, el catarro de tu prima, los ojos azules de tu gata...", en todos y cada uno de los momento que me persiguen cuando los relojes que poseo no dan mas horas.

Pese a todo, te he encontrado aquí sentada esperandome, casi escondida debajo del paragüas, contando gotas de lluvia con las que crearme el llanto para rellenar piscinas en las que bañarme cuando me olvido de hasta quién soy.






[Para tí Pilar, por estar siempre por aquí. Gracias]

6 de octubre de 2007

Querido Diario: Una semana...[Día 66]

Lo reconozco, llevo mas de cinco dias encerrada en estas cuatro paredes pensando al menos tres veces al dia en ti.
Empiezo a acostumbrarme, a no tenerte veinticuatro horas diciendome lo mucho que me quieres, no verte dormir y no sentir tus manos frias cuando volvemos de cualquier rincón en el que solemos perdernos, el olor despues de la ducha, las tardes en el sofa jugando con los pies.
Te confieso que se me hace demasiado dificil mirar las fotos que guardo y que a todo el mundo enseño.

Sigo pensando que todo puede cambiar, que no decir nada no significa nunca un no, aun queda esa esperanza y cada vez que suena Tontxu en el movil vuelve a dar un vuelco el corazon, siguiendo el compas de los latidos acelerados y el pulso nervioso que me limita la vision del boton de descolgar.
Aqui todo sigue igual, aunque pasen los dias y no te vea, aunque las horas se pasen a velocidad del rayo cuando tumbada en la cama me pierdo entre nuestros recuerdos esperando el dia que vengas a tumbarte a mi lado y decirme que no me equivocaba.